El impulso soberanista nigerino, anclado al despertar patriótico del Sahel Africano
- MƔrcio Forti
- 9 may 2025
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MÔrcio Forti¹

1 ā Introducción (Panorama Inicial)
Como nos presenta la geografĆa, NĆger representa uno de los 54 Estados que componen el continente africano, estando ubicado en la franja de transición, entre el Magreb y la Ćfrica Subsahariana, conocida como Sahel. El paĆs consistĆa en uno de los Ćŗltimos bastiones globalistas en esta región del globo terrĆ”queo. Como sabemos, el mundo vive una reorientación geopolĆtica, saliendo de la unipolaridad neoliberal estadounidense (hegemonĆa de la Anglosfera) y adentrando a la multipolaridad (armonĆa entre polos de poder independientes, anclado a una perspectiva civilizacional). No obstante, todavĆa vivimos una transición, que se manifiesta en una bipolaridad de bloques entre, de un lado, el Sio-Atlantismo del Arco TransatlĆ”ntico de la Anglosfera (que lucha por mantener una caduca unipolaridad) y, de otro, el llamado Eje de la Resistencia (capitaneado por la Triple Entente EuroasiĆ”tica, anhelando establecer un mundo multipolar, que serĆ” el orden de la soberanĆa de los pueblos).
Esta bipolaridad es manifestada en todos los rincones del globo terrĆ”queo y el Sahel, como es un recorte del mundo, no serĆa la excepción. AsĆ siendo, lo que sucede ahĆ tambiĆ©n corresponde a un escenario de la rivalidad geopolĆtica, entre el atlantismo del Eje Washington-Londres y la Triple Entente EuroasiĆ”tica.
2 ā Componente Histórico
NĆger es heredero del Imperio songhai (1464ā1591) y del Reino dendi (1591ā1901) y, estando conformado por la etnicidad hausa, que, comprendiendo el 55% del efectivo poblacional, siendo la gran mayorĆa en el bastión geogrĆ”fico funcional del paĆs, la zona sureƱa que alberga los campos productivos de agricultura, consiste en la nación hausa por antonomasia, pues, ademĆ”s de su elevada relevancia en la representatividad demogrĆ”fica, lo que otorga un protagonismo cultural hausa ante los demĆ”s pueblos que componen el mosaico socio-cultural del paĆs, el hausa, consiste en la principal lengua vernĆ”cula, que sirve de lengua franca entre los distintos grupos Ć©tnicos, siendo hablada como idioma materno por el 60% de los nigerinos. O sea, dicho idioma consiste en un eje de cohesión, siendo lengua de conectividad interĆ©tnica.
AsĆ siendo, aunque tambiĆ©n estĆ© compuesto por otros grupos Ć©tnicos, como tuaregs (en el norte), zarma y fulani en el oeste, ademĆ”s de kanouris y tubus en el oriente, no serĆa exagerado afirmar que, NĆger consiste en una nación hausa por excelencia, razón por la cual, el irredentismo nigerino, reivindica regiones habitadas por hausas en la vecina artificial Nigeria. Con la profanación colectiva que fue el reparto continental entre siete potencias colonialistas de Europa occidental, hemos tenido la debacle de las entidades polĆticas existentes en Ćfrica. En el escenario de la Conferencia de BerlĆn de 1884ā85, Francia entra en la región, encontrando poca resistencia, pues el Reino dendi, ya muy desgastado y en declive, no estaba en forma para la batalla. En 1901, los franceses depusieron al Ćŗltimo Askia del Reino dendi terminando el control de Songhai sobre Mali y NĆger hasta la independencia de aquellos paĆses, entre 1958 y 1962.
3 ā Escenario actual
En Francia, 1 de cada 3 bombillas funciona con uranio de NĆger. Mientras tanto, en NĆger, el 80% de las personas no tiene acceso a electricidad, con 67% del paĆs viviendo bajo el umbral de la pobreza, con menos de 2 dólares al dĆa. Este escenario ha desarrollado un profundo sentimiento antifrancĆ©s, que Rusia supo aprovechar, adentrando a ocupar el vacĆo de poder.
Y, por increĆble que parezca, muchos aĆŗn se preguntan por quĆ© la gente de NĆger estĆ” harta del neocolonialismo francĆ©s. AsĆ siendo, no solo Rusia, pero tambiĆ©n China y, con menor intensidad, IrĆ”n, vienen trabajando para adentrarse, cada vez mĆ”s en otras regiones del globo terrĆ”queo, siendo Ćfrica una zona en enorme disputa. Rusia ha redoblado sus esfuerzos para expandir su influencia en la región y arrebatar al globalismo, lo que era, uno de sus bastiones geopolĆticos.

En los Ćŗltimos 3 aƱos, hemos tenido cambios de gobierno a favor de la órbita euroasiĆ”tica en Guinea, MalĆ y Burkina Faso. Sin olvidar un pleito polĆtico en SudĆ”n. AdemĆ”s de estos 4 casos, en los Ćŗltimos 4 aƱos, han habido 12 intentos de golpe de estado en los paĆses de la región.

Respecto al escenario domĆ©stico, podemos afirmar que, lo sucedido en NĆger, seƱala que, la nueva Junta Militar detuvo el entonces presidente Mohamed Bazoum, teniendo el respaldo de un importante movimiento popular llamado M-62, con el apoyo de la población civil, que anhela un profundo cambio estructural en el paĆs. AsĆ, Omar Tchiani justificó el hecho basado en algunos pilares, tales como:
Corrupción
Inestabilidad polĆtica
Crisis Económica
Inseguridad
No podemos olvidar que, tanto Francia, como EE. UU., tienen bases militares en el paĆs. Y con la nueva junta, anhelando la salida de estas fuerzas, todo puede resultar en una conflagración. Con este estado de tensión permanente, todo suele indicar que se pavimenta el camino a un pleito en Ćfrica entre, de un lado, el Despertar Patriótico Africano y, de otro, el grupo CEDEAO/ECOWAS. Guinea, Burkina Faso, Mali y Argelia han respaldado al nuevo gobierno nigerino, mientras Senegal, Costa de Marfil y Benin tienden a cuestionar el nuevo estatus quo.
4- Bipolaridad en Ćfrica Occidental
O sea, hay pleito interno en la Comunidad Económica de Estados de Ćfrica Occidental. Nigeria, que, aunque sea la principal potencia regional, por su demografĆa, recursos y parque industrial, consiste en un paĆs muy dividido, teniendo que enfrentar 3 rebeliones en su territorio actualmente, como la tensión con el Boko Haram en las provincias de Yobe y Borno; en el Delta del NĆger y en la región de Biafra, donde se manifiesta un levante ibo, factor que fue clave para la declinación de su Senado en aprobar una hipotĆ©tica intervención en el vecino del este.

Aunque Nigeria tenga una gran capacidad militar, teniendo 80 mil contras 13 mil de NĆger, es muy difĆcil motivar a los militares nigerianos para lanzar una operación mĆ”s allĆ” de sus fronteras, para defender, supuestamente, una democracia ajena. Nadie se motiva por eso. Los elementos bĆ©lico-militares van mucho mĆ”s allĆ” del elemento numĆ©rico. AsĆ siendo, si Senegal y Costa de Marfil acepten ser usados e instrumentados como caƱones de guerra de EE. UU. y Francia contra el despertar patriótica del Sahel africano, podemos tener un nuevo capĆtulo de una Guerra Mundial Africana, recordando lo que fue el escenario polĆtico domĆ©stico del entonces altamente conflagrado RDC, entre 1998 y 2003, implicando todos los vecinos.

5 ā Escenario de profunda incertidumbre
La situación en NĆger sigue siendo extremadamente incierta. Hace unos dĆas, Nigeria cortó el suministro de energĆa del paĆs y todos los paĆses de la CEDEAO impusieron un embargo comercial. TambiĆ©n les confiscaron activos en bancos regionales africanos, ademĆ”s de la cancelación de ayudas económicas y de diversa Ćndole por parte de EEUU, Francia y Alemania (dicen que no cortarĆ”n la ayuda humanitaria, peroā¦).
En cuanto a la cuestión militar, todo sigue siendo tambiĆ©n incierto. El Senado de Nigeria ha rechazado una supuesta solicitud de autorización para una operación militar. Pero a nivel regional aĆŗn se habla de la posibilidad de algĆŗn tipo de provocación o aventura militar contra NĆger, incluso con la promesa de apoyo de Burkina, Mali y Argelia, ademĆ”s de la aparente llegada de combatientes del Grupo Wagner.
Por cierto, luego de una inmensa demostración de apoyo popular a la junta militar que tomó el poder, ayer se conoció que el nuevo gobierno de NĆger tiene información que indica una alta probabilidad de que el paĆs sea atacado. En esta situación, que esperamos se resuelva pacĆficamente y que los nigerinos vean respetadas sus aspiraciones polĆticas autonomistas, nos preocupa enormemente la posibilidad de que el paĆs caiga en una situación de calamidad por hambre y escasez, gracias a los embargos comerciales, impuestos Ćŗnicamente porque el paĆs querĆa seguir el camino de la soberanĆa. Como nos evidencia la historia contemporĆ”nea, el Imperio del Caos y de las Bases, no acepta, tampoco admite soberanĆas.
Como paĆs sin salida al mar, NĆger depende de sus vecinos para comprar los bienes necesarios y exportar sus pocas exportaciones. Para empeorar la situación: cuando Nigeria cortó el suministro elĆ©ctrico a NĆger, hay informes de que varios de estos alimentos se estarĆan echando a perder. Este embargo debe verse algo compensado por el hecho de que se han abierto fronteras con MalĆ, Burkina Faso, Argelia, Chad y Libia, pero esto no compensa económicamente la pĆ©rdida de acceso a los puertos de Nigeria y BenĆn.
6- Necesidad del despertar patriótico iberoamericano en respaldo a los hermanos africanos
En estas condiciones, considerando el potencial de nuestra amada IberoamĆ©rica para convertirse en un pilar de la multipolaridad, es necesario considerar la posibilidad de que, nuestro universo histórico-cultural, por asĆ decirlo, pueda jugar un papel clave en la resolución de este conflicto y garantizar la supervivencia del pueblo nigerino. OlvidĆ©monos de Ucrania, pues ese conflicto, ya en marcha, involucra temas en los que, por lo menos hasta la actualidad, tenemos poco espacio para la injerencia, como el anhelo ruso de seguridad continental y el proyecto de la Anglosfera, de cerco y fragmentación de Rusia, algo que se remonta, dicho de paso, al geógrafo inglĆ©s, Mackinder. En Ćfrica realmente podemos marcar la diferencia.
Tenemos profundas conexiones Ć©tnicas, culturales e históricas con Ćfrica. Nuestra presencia siempre ha sido ampliamente aceptada en Ćfrica. Nuestras conexiones y proyectos en Ćfrica nunca han sido sospechosos de āimperialismoā. La realidad es que, Rusia, IrĆ”n y China nos estĆ”n llenando un vacĆo, ya que, somos nosotros quienes debimos haber desarrollado un āpivoteā hacia Ćfrica, mucho mĆ”s allĆ” de los proyectos de, empresas como, por ejemplo, Odebrecht, pero tambiĆ©n involucrando acciones contra el terrorismo, infraestructura, educación y calificación de mano de obra local, etc.
Incluso tenemos una gran ventaja sobre SudĆ”frica en este conflicto del Sahel, colocando a Brasil, como el paĆs del G20 mejor posicionado, para actuar en este tema: posición geogrĆ”fica. AquĆ es necesario volver al proceso nacional-revolucionario africano. Olas de levantamientos patrióticos ya se han extendido por MalĆ, Burkina Faso, Guinea y NĆger. Todos estos paĆses, que son vecinos, ahora son aliados y se apoyan mutuamente, en la medida de sus exiguas posibilidades locales. Ahora bien, desde la punta del Nordeste brasileƱo hasta Conakry, la ciudad portuaria que es la capital de Guinea, hay una distancia de 3 mil km, la misma distancia que hay de Natal a SĆ£o Paulo, por ejemplo.

Brasil puede y debe romper los bloqueos y embargos impuestos a NĆger, creando una ruta comercial desde sus puertos a Conakry, pasando por Bamako y UagadugĆŗ, hasta llegar a Niamey, la capital de NĆger. Lo mĆ”s importante serĆa garantizar la llegada de alimentos a NĆger, asĆ como, garantizar el flujo de productos nigerinos, a travĆ©s de Conakry hacia Brasil. Incluso IberoamĆ©rica podrĆa intentar trabajar con ellos sin pasar por el dólar.
SimultĆ”neamente, Brasil debe pronunciarse para disuadir aventuras militares en el Sahel e invitar a los lĆderes de la CEDEAO a una reunión, mediada por Brasil. Detalle: esto tambiĆ©n es de interĆ©s nacional brasileƱo, porque una guerra que involucre a los paĆses de la región aumentarĆa los flujos migratorios hacia el gigante sudamericano, siendo de su interĆ©s, obviamente, la estabilidad de Ćfrica Occidental.
Nada de lo que ha sido comentado es descabellado, absurdo o algo fuera de las posibilidades concretas brasileƱas y dentro del Ć”mbito de la razonabilidad. AdemĆ”s, por la necesidad de la integración iberoamericana, anhelando la consolidación de un bloque geopolĆtico regional, para que podamos convertir en un polo de poder de la multipolaridad, alcanzando la autarquĆa regional, serĆa una gran oportunidad para concretar acciones juntas en respaldo al despertar patriótica del Sahel africano.
Solo hace falta que tengamos voluntad, iniciativa y pensamos estratĆ©gicamente en nuestra proyección internacional donde realmente pueda marcar la diferencia, en lugar de preocuparse por Zelensky, Macron y compaƱĆa.
[1] MĆ”rcio Forti es analista en relaciones internacionales, habla de história y geopolĆtica.
